El dolor articular y muscular no aparece por casualidad. Tiene una explicación neurofisiológica clara y, lo más importante, existen formas efectivas y seguras de reducirlo. En este post te contamos, con un lenguaje sencillo y basado en evidencia, por qué el dolor puede intensificarse y qué estrategias recomiendan los fisioterapeutas para controlarlo.
Qué es realmente el dolor
El dolor aparece cuando los nociceptores (sensores del cuerpo) detectan estímulos químicos o mecánicos y envían señales hacia la médula y el cerebro. Esa es la parte “normal” del dolor. El problema surge cuando estas señales empiezan a amplificarse más de lo necesario.
Por qué el dolor se intensifica
Sensibilización periférica
Cuando hay inflamación, se liberan sustancias como prostaglandinas o bradicinina que vuelven a los nociceptores más sensibles. Esto provoca:
- Dolor más intenso de lo habitual
- Respuesta dolorosa ante estímulos leves
Sensibilización central
Si el dolor se mantiene en el tiempo, la médula espinal puede volverse hiperexcitable (wind-up). El resultado:
- Dolor crónico incluso sin lesión activa
- Alodinia (dolor ante estímulos no dolorosos)
Factores que amplifican el dolor
- Estrés y ansiedad
- Inactividad física
- Miedo al movimiento
- Depresión o pensamientos catastróficos
Estos factores activan áreas cerebrales que intensifican la percepción del dolor hasta un 30-50%.
Formas efectivas de calmar el dolor (basadas en evidencia)
Ejercicio terapéutico
Es la herramienta más potente para reducir dolor crónico. Mejora la fuerza, la movilidad y reduce la sensibilización.
Efecto: 20-30% menos dolor.
Fisioterapia manual
Moviliza articulaciones y tejidos, mejora la función y reduce la tensión mecánica.
Efecto: alivio inmediato en muchos casos.
Ondas de choque focal
En nuestra clínica utilizamos ondas de choque focal para reducir la sustancia P (un mediador del dolor) y mejorar la regeneración del tejido.
Ideal para tendinopatías y dolor persistente.
Efecto: disminución del dolor entre un 40-60% en procesos agudos y subagudos.
Láser de alta intensidad
El láser de alta intensidad actúa sobre la inflamación profunda y acelera la reparación tisular.
Beneficia especialmente lesiones musculares, puntos gatillo y dolor articular.
Efecto: reducción del dolor y mejora funcional desde las primeras sesiones.
Neuromodulación tDCS
La estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS) modula la actividad de las áreas cerebrales que amplifican el dolor.
Es especialmente útil en dolor crónico con sensibilización central.
Efecto: mejora del control del dolor y del estado funcional.
Mindfulness y técnicas de relajación
La respiración diafragmática y la atención plena reducen la activación de las áreas cerebrales relacionadas con la ansiedad y el miedo.
Efecto: 30-35% menos percepción dolorosa.
Terapia cognitivo-conductual
Ayuda a controlar el miedo, la ansiedad y los pensamientos que intensifican el dolor.
Efecto: 25-35% de reducción del dolor.
Por qué un enfoque combinado funciona mejor
La evidencia demuestra que combinar terapia activa (ejercicio), tratamientos manuales, educación y herramientas de neuromodulación (como ondas de choque focal, láser de alta intensidad o tDCS) ofrece mejores resultados que cualquier intervención por separado. En casos de dolor persistente (más de 3 meses), un abordaje multidisciplinar es clave.
Conclusión
El dolor es un proceso complejo que puede intensificarse por factores físicos, emocionales y neurológicos. Pero también es un proceso modulable. Con el tratamiento adecuado y una buena estrategia combinada, es posible recuperar el control y volver a vivir sin limitaciones.
Si llevas tiempo con dolor y buscas una solución efectiva, te ayudamos a encontrar el tratamiento adecuado. Reserva tu valoración en nuestra clínica y da el primer paso hacia tu recuperación.
Citas: 673 333 222



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